|
DEL LIBRO II DE LAS <<REVISIONES>>, cap. 6.
Los trece libros de mis Confesiones alaban a Dios, justo y bueno, por mis males y mis bienes y despiertan hacia El el entendimiento y el corazón humanos. Por lo que a mí respecta, me produjeron este efecto cuando las escribí y siguen produciéndomelo ahora cuando las leo. Lo que otros piensen de ellas es cuestión suya. Lo que sé es que a muchos hermanos les gustaron y siguen gustándoles. Del libro primero al décimo tratan de mí; en los tres restantes, de las Sagradas escrituras, sobre aquello que está escrito: "En el principio hizo Dios el cielo y la tierra"", hasta "el descanso del sábado". En el libro cuarto, al confesar la miseria de mi alma por la muerte de un amigo de la infancia y decir de nuestras almas que eran una sola: "Y por eso tenía tal vez miedo de morir, porque no muriese él del todo", me parece más bien una declaración ligera que no una confesión grave; aunque quedó algún tanto templada esta inepcia al añadir o poner la palabra "tal vez". En el libro decimotercero, en aquello que dije: "El firmamento fue hecho entre las aguas espirituales superiores y las corporales inferiores", no fue dicho con mucha ponderación, pues el problema es bastante abstruso. Esta obra comienza: "Grande eres, Señor".
LIBRO I
1. INVOCACION ¡Grande eres, Señor, y muy digno de alabanza! ¡Grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida! Y pretende alabarte un hombre, pequeña migaja de tu creación. Precisamente un hombre que lleva en torno suyo la mortalidad, que lleva a flor de piel la etiqueta de su pecado y el testimonio de tu resistencia a los soberbios. A pesar de todo, pretende alabarte un hombre, pequeña migaja de tu creación. Y eres tú mismo quien le estimula a que halle satisfacción alabándote, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. Dame, Señor, saber y comprender qué es antes: invocarte o alabarte. Qué es antes: conocerte o invocarte. Pero ¿quién puede invocarte si no te conoce? En tal caso, el que no te conoce puede invocar una cosa en vez de otra. ¿No será más bien que el invocarte persigue la finalidad de conocerte? Por otro lado, ¿cómo van a invocar a Aquel en quien no han creído? ¿Y cómo van a creer sin que alguien les predique? Y alabarán al Señor los que le buscan. Los que le buscan le hallarán, y una vez que le encuentren le alabarán. Haz que te busque, Señor, invocándote y que te invoque creyendo en ti, pues ya me has sido anunciado. Señor, te invoca mi fe, la fe que me diste, la fe que me inspiraste mediante la humanidad de tu Hijo y el ministerio de tu mensajero.
PAGINA PRINCIPAL <> FIDES <> IGLESIA DEL PATRIARCA CARMELITAS DESCALZAS <> CANTO GREGORIANO <> CANTOS EN ESPAÑOL SALVE MATER <> FORO Y MENSAJES <> POSTSCRIPTUM
|
|